“El Jacinto es una piedra extraña: contiene trazas de uranio que le dan radiactividad. Simboliza la naturaleza «explosiva» de Simón el Zelote, que luego fue dirigida y controlada por el Espíritu para transformarse en un guerrero espiritual.
Él rindió su fuerza por completo a Jesús y dejó de guerrear en lo natural para enfocar su potencial hacia su verdadera misión. Puso su tenacidad y potencia bajo control y llegó a conocerse como un hombre que manifestó la MANSEDUMBRE del Mesías.
El Jacinto es una piedra con gran dureza, pero su prueba de purificación al fuego debe durar poco tiempo, pues pone el riesgo su brillo. Las grandes pruebas solo pueden pasarse de la mano de nuestro Joyero del Alma, sólo él conoce nuestra medida exacta de resistencia”.
Fundamento, perseverancia y la roca sobre la que se construye
Simón el Zelote
El Apóstol del Jacinto
Simón el Zelote — el discípulo de la mansedumbre. Antes de seguir al Maestro, su pasión era impetuosa y su carácter ardía con la intensidad de quien estaba dispuesto a luchar por sus ideales. Sin embargo, el encuentro con Jesús transformó su fuerza en un instrumento para el Reino. Como el Jacinto, una piedra de gran firmeza que solo conserva su brillo cuando es refinada con sabiduría, permitió que el Espíritu Santo dirigiera su ímpetu y moldeara su corazón. Lo que antes era una fuerza descontrolada se convirtió en una expresión de mansedumbre, demostrando que el verdadero poder se encuentra en un espíritu sometido a la voluntad de Dios. Su vida nos recuerda que el Señor no elimina nuestro carácter; lo purifica para cumplir un propósito eterno.
JOYERÍA DEL ALMA
Cada piedra cuenta una historia.
Descubre cuál es la piedra que refleja tu proceso de transformación.